Albor: color, luz y verano en cuatro piezas clave
La colección ALBOR nace de los colores del verano, del contraste entre el azul despejado del cielo y los tonos intensos de los atardeceres. Un instante en el que la luz cambia y los colores se encuentran, creando una transición natural entre el azul celeste y el rojo carmín.
Dentro de la colección, hay ocho piezas que resumen esta idea de forma clara: cuatro collares y cuatro pulseras que funcionan tanto de manera individual como combinadas entre sí.
Los collares de ALBOR se construyen a partir del color como elemento principal. Por un lado, los collares con el mismo nombre Albor son versiones más limpias, donde el ritmo de las esferas crea una pieza directa, con presencia y muy fácil de llevar. Por otro, los collares deriva, que incorporan piedras naturales, conchas y nácar, aportando textura y un carácter más orgánico.
En ambos casos, el azul celeste y el carmín actúan como hilo conductor, conectando todas las piezas dentro de la colección y permitiendo combinarlas entre sí sin esfuerzo.
Son collares pensados para acompañar tanto looks más neutros como propuestas más atrevidas, siempre aportando un punto de color que eleva el conjunto.
Las pulseras trasladan esa misma idea a una escala más cercana. Piezas ligeras, cómodas y muy versátiles, que funcionan tanto solas como combinadas con otras pulseras o con los collares de la colección.
El uso del color vuelve a ser el elemento central, generando contraste y continuidad. Desde las versiones más esenciales hasta las más ricas en materiales, las pulseras mantienen ese equilibrio entre presencia y ligereza que define ALBOR.
ALBOR es una colección pensada para integrarse en el ritmo del verano: días largos, luz constante y momentos que se alargan. Piezas que acompañan sin esfuerzo y que, a través del color, se convierten en parte de lo que se vive.
Más allá de su forma, son joyas que aportan carácter y transforman cualquier look desde la sencillez de su gesto.
Alberto Viso




