01/08/2018      

¿Te imaginas la constelación más bonita del cielo convertida en unos pendientes?

Puede parecer imposible que una constelación baje directamente del cielo para convertirse en unos pendientes, pero esta idea se torna más inspiradora que nunca. Con influencia astrológica nace una de las joyas más especiales de La Cabellera de Berenice: los pendientes trepadores se convierten en unas piezas inmortales, en un objeto de deseo y un must-have en nuestro joyero.

 

Cualquier joya es el complemento elegido para elevar un estilismo, pero saber qué hay detrás, de dónde vienen o cómo ha surgido su diseño, nos sigue fascinando casi tanto como llevarla puesta. Ya no es solo lo bien que quedan, o el poder que tiene una joya relajada, pero diferente, para aportar ese toque especial; es todo lo que son capaz de transmitir en el momento que las elegimos. 

 

Así, los pendientes trepadores guardan un secreto, su inspiración. Las constelaciones Cáncer, Aries y la última en llegar a la nueva colección, Casiopea, dan vida a estas piezas que son, por excelencia, unas joyas 24/7. 

 

 

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Casiopea, las cinco estrellas más brillantes

 

Según la mitología griega, Casiopea era la esposa de Cefeo, rey de Etiopía, y madre de Andrómeda. Ésta presumía de su belleza y de la de su hija, afirmando que ambas superaban la belleza de las ninfas del mar. Poseidón, el dios del mar, levantó su ira al escuchar esto y decidió castigar la arrogancia de Casiopea. Envió a Cetus, el monstruo marino, quien agitó las aguas provocando la inundación de las tierras del país de Cefeo. 

 

La única manera de calmar a este monstruo y al enfado de Poseidón era sacrificando a la hija de Casiopea, quien fue atada a una piedra junto al mar para que Cetus la devorara. Salvada por Perseo, enamorado de la joven, la hija de Casiopea sobrevivió al castigo de Poseidón, pero Casiopea fue igualmente castigada y colocada en el cielo condenada a dar vueltas alrededor del Polo Norte Celeste, la mitad del tiempo bocabajo. 

 

Y así es como cinco estrellas en forma de W crean la constelación de Casiopea. Ahora estas estrellas tan brillantes son la inspiración de uno de los favoritos de la nueva colección de La Cabellera de Berenice. Con un diseño irregular y la forma de la constelación perfectamente representada, los pendientes Casiopea no pasarán nunca desapercibidos. 

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Pequeña pero especial, la constelación Cáncer

 

Quizás sea Cáncer una de las constelaciones más especiales, ya que guarda dos secretos. El primero de ellos, quizá el menos secreto, es el de tratarse de una de las doce constelaciones zodiacales y, por lo tanto, es uno de los grupos de estrellas que se encuentra en la eclíptica, el camino que el Sol recorre a lo largo del año. 

 

Y para desvelar el segundo secreto, debemos volver a la mitología griega. La leyenda de Cáncer gira en torno a los doce trabajos que tuvo que acometer Hércules como castigo por haber matado a su familia en un ataque de ira.

 

Matar a la hidra de Lerna, un monstruo acuático en forma de serpiente con muchas cabezas fue la segunda prueba de Hércules. Cuenta la leyenda que por cada cabeza que se le cortaba le aparecían dos más. Para ayudarle, Hércules decidió enviar a Carcinos, un cangrejo gigante que vivía en la laguna de Lerna. 

 

Hércules también contó con la ayuda de su sobrino Yolao y por ello el éxito de la prueba no fue válido. Pero la esposa de Zeus quiso valorar el esfuerzo del cangrejo, y lo envió al firmamento donde formó la constelación de Cáncer. 

 

De la mitología griega a nuestro joyero en forma de Y invertida. Los pendientes Cáncer se extienden a lo largo del hélix de la oreja para elevar cualquier estilismo. 

 

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Aries, la primera constelación astrológica

 

Era en Aries donde nacía el Sol, en el equinoccio de Primavera, el tiempo de creación de los signos zodiacales por el griego Hiparco. Y esto ya es motivo suficiente para convertirla en unos pendientes que, con un efecto muy original, son también muy fáciles de llevar. 

 

En la antigua Grecia, la constelación de Aries se asociaba al carnero protagonista de la leyenda del vellocino de oro que Jasón y los Argonautas buscaban intrépidamente por toda Grecia. En honor a un carnero con lana hecha de oro que se encargó de salvar la vida de Fixo y Heles para más adelante honrar al dios de la guerra, nace esta constelación, quizá una de las menos luminosas, pero no por ello menos especiales. 

 

Su historia se traduce ahora en una joya que aporta un toque sofisticado y atrevido, a la par que diferenciador. 

 

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Los signos astrales dan forma a las joyas y se cuelan entre las tendencias de la temporada, ya sea por su energía o por la atracción que sentimos algunos hacia el Zodiaco. Y si a esto le sumamos que Aries es considerada una de las primeras constelaciones astrológicas, los pendientes de La Cabellera de Berenice que nacen bajo esta inspiración están cargados de historia. 

 

La Cabellera de Berenice nos baja el cielo para adornar nuestras orejas de una forma atemporal y ganadora. 

 

 

Beatriz Badás Álvarez

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